Los pueblos son vitales para el toreo

El toreo no se entiende sin los pueblos, sin sus plazas llenas, sin ese día marcado en rojo en el calendario que pasa de generación en generación.

Es ahí donde la fiesta cobra sentido, donde se mantiene viva la tradición tal y como ha sido toda la vida.

Poder vivir la fiesta en cualquier rincón de España no es solo una cuestión cultural, es identidad, es historia y es convivencia.

Los toros forman parte de nuestras raíces y de la manera en que muchos pueblos celebran lo que son.

Defender que cada pueblo pueda seguir celebrando su día grande de toros es defender la libertad, la tradición y la diversidad cultural de nuestro país.

Sin los pueblos, la fiesta pierde alma. Sin la fiesta, muchos pueblos pierden una parte esencial de su vida.

Porque el toreo se vive, se siente y se transmite… y los pueblos son su corazón.